martes 26 de abril de 2011

Lady Lazarus

Últimamente he vuelto a leer a Sylvia Plath. He encontrado en Youtube un montón de vídeos sobre ella. Aquí dejo uno donde ella lee "Lady Lazarus", poema que aparece que su libro "Ariel".



La traducción (he corregido una de Cecilia Bustamante)

Lady Lazarus

Lo he hecho otra vez.
Una vez cada diez años
lo consigo—

Una especie de milagro andante, mi piel
brillante como una tulipa Nazi,
mi pie derecho

un pisapapeles,
mi rostro sin rasgos, un delicado
lino judío.

Levanta mi sudario
oh mi enemigo
¿aterro acaso?

¿La nariz, las cuencas de los ojos, la dentadura completa?
El aliento agrio
desaparecerá en un día.

Pronto, pronto, la carne
que devoró la tumba estará
cómodamente en mí

y yo soy una mujer sonriente.
Solo tengo treinta años.
Y como un gato puedo morir nueve veces.

Esta es la Número Tres.
Qué desperdicio
aniquilar cada década.

Qué millón de filamentos.
La multitud mascando cacahuetes
se agolpa para contemplar

cómo me desenvuelven una mano, un pie—
El gran streap tease.
Damas, caballeros,

estas son mis manos,
mis rodillas.
Soy tal vez huesos y pellejo,

sin embargo, soy la misma, idéntica mujer.
La primera vez que sucedió tenía diez años.
Fue un accidente.

La segunda vez quería
que durase y no regresar jamás.
Me acuné cerrada

como una concha marina.
Tuvieron que llamar y llamar
y quitarme los gusanos como perlas pegajosas.

Morir
es un arte, como cualquier otra cosa.
Yo lo hago excepcionalmente bien.

Lo hago tan bien que es un infierno.
Lo hago tan bien que parece real.
Supongo que tengo un don.

Tan fácil que puedo hacerlo en una celda.
Tan fácil que puedo hacerlo sin perder las formas.
El teatral

retorno a pleno día
al mismo lugar, con mismo rostro, el mismo brutal
y divertido grito:

“¡Milagro!”
que me noquea.
Se paga un precio

para echar un vistazo a mis cicatrices, otro
por escuchar los latidos del corazón–
realmente funciona.

Y hay un precio, un precio muy alto,
por una palabra, por tocarme
o por un poco de sangre.

O por unos cabellos o un trozo de mis vendas.
Bien, bien, está bien, Herr Doktor.
Bien. Herr Enemigo.

Yo soy tu obra maestra,
tu pieza más valiosa,
el bebé de oro puro.

Que se disuelve en un chillido.
Me doy la vuelta y ardo.
No creas que subestimo tu gran preocupación.

Ceniza, ceniza—
Tu la atizas, la remueves.
Carne, hueso, no queda nada.

Una barra de jabón,
un anillo de bodas,
un empaste de oro.

Herr Dios, Herr Lucifer
Cuidado.
Cuidado.

De mis cenizas
resurjo con mi cabello rojo
y devoro hombres como el aire.



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